Los motores diésel incorporan un equipamiento de inyección que no permite sobrepasar un determinado régimen del motor cualquiera que sea la velocidad seleccionada.
Este sistema reduce el consumo de carburante y la emisión de gases de efecto invernadero.
El sistema se activa automáticamente al arrancar el vehículo. Cuando está circulando, el sistema detiene el motor (estado stand-by) si el vehículo se para (atasco, semáforos, etc.).
Si el vehículo dispone de ello, con el vehículo parado, el procedimiento de salida parada (Launch Control) es una función que permite una aceleración máxima.